Autoría verificada — Dr. Rey Armando Cárdenas Acuña
Cirujano Ortopedista · Escuela Médico Militar · 20+ años de experiencia clínica. Cédula Profesional 2930543 · Cédula de Especialidad en Ortopedia 6075243. Consultorio en Torre Cenit Medical Center, Piso PH, Altabrisa, Mérida, Yucatán.
Si tu médico mencionó la palabra gonartrosis de rodilla durante una consulta o apareció en el reporte de tus radiografías, es natural que quieras entender qué significa y qué opciones tienes. En esta guía explicamos de forma clara el mecanismo de la enfermedad, cómo se clasifica por etapas y cuál es el camino de tratamiento que los especialistas recorren junto con el paciente: desde los cambios de estilo de vida hasta los procedimientos intervencionistas y, cuando es necesario, la cirugía.
Qué es la gonartrosis de rodilla: definición clínica y por qué se llama así
El término gonartrosis combina gono- (rodilla, del griego gony) con artrosis (degeneración articular). En la práctica clínica se refiere a la pérdida progresiva del cartílago que recubre los extremos óseos de la rodilla —fémur, tibia y rótula— acompañada de cambios en el hueso subcondral, formación de osteofitos y, con frecuencia, inflamación de la membrana sinovial.
La gonartrosis es la forma más común de dolor crónico de rodilla. La literatura médica define el dolor crónico de rodilla como aquel que persiste o recurre durante más de tres meses, siendo la artrosis degenerativa su causa más frecuente. Cuando escuchas que alguien tiene "desgaste de rodilla", casi siempre se está hablando de esta misma condición.
Causas y factores de riesgo
La gonartrosis es multifactorial: ninguna causa actúa en solitario. Entre los factores que con mayor frecuencia contribuyen al desarrollo o la progresión de la enfermedad se encuentran:
- Edad avanzada: el cartílago pierde capacidad regenerativa con los años.
- Exceso de peso corporal: cada kilogramo adicional multiplica la carga mecánica sobre la articulación.
- Predisposición genética: antecedentes familiares de artrosis elevan el riesgo individual.
- Sobreuso y traumatismos previos: actividades laborales o deportivas con impacto repetitivo, fracturas o lesiones de meniscos y ligamentos pueden acelerar el desgaste.
- Alineación de la extremidad: rodillas en varo ("piernas arqueadas") o en valgo concentran la carga en un solo compartimento.
- Sexo femenino: la incidencia aumenta notablemente en mujeres después de la menopausia.
Conocer estos factores permite al especialista orientar el tratamiento no solo hacia el dolor, sino también hacia la modificación de lo que sea posible cambiar.
Etapas según la escala de Kellgren-Lawrence
La radiografía simple en bipedestación sigue siendo la herramienta de referencia para clasificar la gonartrosis. La escala de Kellgren-Lawrence (KL) organiza el daño articular en cuatro grados:
| Grado KL | Hallazgo radiográfico | Correlato clínico habitual |
|---|---|---|
| I | Dudoso estrechamiento del espacio articular; posibles osteofitos mínimos | Puede ser asintomático o con molestias leves |
| II | Osteofitos definidos; posible estrechamiento | Dolor con actividad intensa; rigidez matutina breve |
| III | Osteofitos moderados; estrechamiento evidente; esclerosis subcondral | Dolor con actividad cotidiana; limitación funcional |
| IV | Osteofitos grandes; espacio articular muy reducido o ausente; deformidad | Dolor en reposo; limitación severa |
La gonartrosis bilateral —afectación de ambas rodillas— es frecuente y puede presentar grados KL distintos en cada articulación, lo que influye directamente en el plan de tratamiento.
Síntomas por etapa: del dolor mecánico al dolor en reposo
Los pacientes con gonartrosis suelen describir un inicio insidioso: la molestia aparece primero con el ejercicio prolongado o al bajar escaleras, y en reposo desaparece. Con el avance de la enfermedad, el dolor se vuelve más constante, aparece con actividades cada vez menores y, en etapas avanzadas, puede estar presente incluso en reposo o durante la noche.
Otros síntomas habituales incluyen:
- Crepitación (crujidos o sensación de roce al mover la rodilla).
- Rigidez matutina o tras periodos de inactividad, que generalmente cede en menos de 30 minutos.
- Derrame articular (acumulación de líquido) en brotes inflamatorios.
- Deformidad progresiva en etapas avanzadas (varo o valgo).
Un signo de alerta importante es cuando el dolor deja de ser puramente mecánico y aparece en reposo: esto suele indicar una etapa más avanzada que merece una valoración especializada oportuna.
Diagnóstico: exploración física, radiografía y cuándo usar resonancia
El diagnóstico de gonartrosis combina la historia clínica, la exploración musculoesquelética y el estudio de imagen. La literatura señala que una exploración neurológica y musculoesquelética estándar es el primer paso; los hallazgos clínicos típicos son frecuentemente suficientes para establecer el diagnóstico, aunque los estudios de imagen mejoran la especificidad cuando existe duda.
Radiografía simple en bipedestación: es el estándar de referencia para clasificar el grado KL, evaluar el espacio articular real bajo carga y planear el tratamiento. Se recomienda como primer estudio.
Resonancia magnética (RM): no es necesaria en la mayoría de los casos de gonartrosis establecida, pero resulta útil cuando se sospecha lesión meniscal, daño ligamentario concomitante, edema óseo o cuando la correlación clínico-radiográfica no es concluyente.
Análisis de laboratorio: permiten descartar causas inflamatorias (artritis reumatoide, gota) que pueden coexistir o mimetizar la presentación clínica.
En consultorio, la valoración incluye la evaluación de la marcha, rangos de movimiento, presencia de derrame, dolor a la palpación de líneas articulares y maniobras de integridad meniscal y ligamentaria.
Opciones escalonadas de tratamiento
La Guía de Práctica Clínica de CENETEC establece que el tratamiento de la osteoartrosis de rodilla debe ser escalonado: se inicia con medidas no farmacológicas y fisioterapia, progresando a intervenciones más específicas según la respuesta clínica y la severidad del cuadro. A continuación describimos cada eslabón de esta escalera terapéutica.
1. Tratamiento conservador: el primer escalón terapéutico recomendado
La educación del paciente, la terapia de ejercicio y el control del peso corporal son las intervenciones de primera línea recomendadas para la artrosis de cadera y rodilla. La evidencia revisada indica que la educación al paciente puede ser efectiva para reducir el dolor y mejorar la función en personas con artrosis de rodilla.
Los componentes del manejo conservador incluyen:
- Educación y autocuidado: comprender la enfermedad cambia la percepción del dolor y mejora la adherencia a las intervenciones.
- Ejercicio terapéutico supervisado: fortalecimiento de cuádriceps y musculatura periarticular, trabajo aeróbico de bajo impacto (natación, bicicleta).
- Control de peso: reducir la carga mecánica es una de las medidas con mayor relación costo-beneficio.
- Fisioterapia: movilización articular, ultrasonido terapéutico, TENS, y entrenamiento propioceptivo.
- Apoyos ortésicos: rodilleras, plantillas de corrección y bastón cuando la alineación o la descarga lo justifican.
- Analgésicos y antiinflamatorios: prescritos y supervisados por el médico tratante; la automedicación prolongada puede enmascarar la evolución y generar efectos adversos.
2. Tratamiento intervencionista: radiofrecuencia genicular
Cuando el manejo conservador no proporciona alivio suficiente, la guía clínica y la evidencia publicada respaldan el uso de procedimientos intervencionistas, entre ellos la radiofrecuencia de nervios geniculares.
La radiofrecuencia (convencional y enfriada) actúa interrumpiendo la transmisión del dolor a través de las ramas nerviosas geniculares sin afectar la estructura articular. Un metaanálisis publicado en Pain Physician reportó que tanto la radiofrecuencia enfriada como la pulsada, dirigidas al nervio genicular, produjeron una reducción considerable del dolor al mes, a los 3, 6 y 12 meses de seguimiento (P < 0.005).
A los 6 meses, ambas modalidades mostraron una analgesia significativa para el dolor artrítico de rodilla en las series analizadas. Asimismo, se documentó una mejoría significativa de la función física con la técnica pulsada al mes y a los tres meses de seguimiento.
Un metaanálisis separado reportó eficacia a corto plazo estadísticamente significativa en la reducción del dolor a los 6 meses en comparación con el grupo control (diferencia de medias ponderada: −2.69, IC 95%: −3.99, −1.40); sin embargo, los autores señalaron que la eficacia a largo plazo a los 12 meses fue incierta tanto para las puntuaciones de dolor como para el WOMAC. Los resultados varían según las características clínicas individuales de cada paciente.
Los estudios también sugieren que un bloqueo diagnóstico positivo de los nervios geniculares se asocia con un resultado a corto plazo más favorable. Por ello, en consultorio se valora caso a caso la pertinencia de realizar este bloqueo previo como predictor de respuesta.
La indicación se evalúa individualmente: la radiofrecuencia genicular no está diseñada para detener la progresión del desgaste articular, sino para mejorar el control del dolor y la funcionalidad mientras se optimizan otras estrategias. Como en cualquier procedimiento intervencionista, existen riesgos (infección, hematoma, disestesias transitorias, respuesta incompleta al tratamiento) que se discuten con detalle durante la valoración.
3. Tratamiento quirúrgico: artroplastia de rodilla
Cuando la gonartrosis alcanza etapas avanzadas (KL III-IV) y el tratamiento conservador e intervencionista no logra mantener una calidad de vida aceptable, la artroplastia total o parcial de rodilla puede ser la alternativa más adecuada. La decisión quirúrgica responde a criterios clínicos, radiográficos y de calidad de vida, y se valora siempre de manera individualizada.
En casos de gonartrosis localizada al compartimento patelofemoral con preservación del resto de la articulación, la literatura describe opciones como la artroplastia patelofemoral (APF), que busca restaurar la cinemática de la rótula preservando el hueso. La indicación estricta de candidatos y criterios firmes es determinante para optimizar la durabilidad del implante.
Como en cualquier procedimiento quirúrgico, la artroplastia de rodilla conlleva riesgos (infección, sangrado, evento tromboembólico, falla del implante, entre otros) que se analizan en profundidad durante la valoración preoperatoria. Los protocolos de rehabilitación posoperatoria documentados se extienden típicamente entre varias semanas, dependiendo de las características clínicas del paciente, el tipo de implante y la modalidad quirúrgica. Los resultados reportados en la literatura varían según las condiciones individuales de cada caso.
Cuándo consultar a un ortopedista subespecialista
No es necesario esperar a que el dolor sea insoportable para buscar una valoración especializada. Estos son algunos escenarios en que la consulta oportuna puede contribuir a una mejor orientación diagnóstica y terapéutica:
- Dolor de rodilla que persiste más de 3 meses o que limita tus actividades cotidianas.
- Diagnóstico de gonartrosis en radiografía sin un plan de tratamiento claro.
- Tratamiento conservador previo sin la respuesta funcional esperada.
- Deformidad progresiva visible o inestabilidad al caminar.
- Gonartrosis bilateral que dificulta la marcha o el descanso nocturno.
- Duda sobre si ya es momento de considerar una intervención más específica.
La CENETEC subraya que la valoración individualizada por el especialista es el paso indispensable para determinar la pertinencia de cada opción terapéutica en el manejo del dolor crónico por osteoartrosis de rodilla. Un plan de tratamiento no es universal: debe adaptarse a tu etapa radiográfica, tu nivel de actividad, tus objetivos funcionales y tus condiciones de salud generales.
Si ya tienes un diagnóstico de gonartrosis de rodilla —o sospechas que podrías tenerla— y todavía no tienes claridad sobre qué etapa es la tuya ni cuál es el siguiente paso, en el consultorio del Dr. Cárdenas podemos orientarte y valorar contigo las opciones disponibles según tu situación particular.
La orientación proporcionada no sustituye la valoración médica presencial individualizada. Los resultados del tratamiento varían según las condiciones clínicas individuales de cada paciente.
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Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC). Guía de Práctica Clínica — Diagnóstico y tratamiento de la osteoartrosis de rodilla. México: Secretaría de Salud, 2013. Disponible en: https://www.cenetec-difusion.com/CMGPC/
Las referencias listadas respaldan las afirmaciones clínicas de este artículo y no constituyen una revisión bibliográfica exhaustiva. La valoración médica individualizada la realiza exclusivamente el especialista en consultorio.
Los datos numéricos citados corresponden a estudios clínicos con poblaciones específicas. Su respuesta individual puede variar. El especialista valora los predictores de éxito aplicables a su caso durante la consulta.
La información aquí presentada no sustituye una consulta médica. Los resultados de cualquier procedimiento pueden variar según las características individuales de cada paciente, la técnica utilizada y las condiciones clínicas específicas.
Dr. Rey Armando Cárdenas Acuña — Cirujano Ortopedista especializado en cadera, rodilla y hombro. Escuela Médico Militar. Más de 20 años de experiencia. Cédula Profesional 2930543, Cédula de Especialidad 6075243. Consultorio en Torre Cenit Medical Center, Piso PH, Consultorio 1114, Altabrisa, Mérida, Yucatán.
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