Autoría verificada — Dr. Rey Armando Cárdenas Acuña
Cirujano Ortopedista · Escuela Médico Militar · 20+ años de experiencia clínica. Cédula Profesional 2930543 · Cédula de Especialidad en Ortopedia 6075243. Consultorio en Torre Cenit Medical Center, Piso PH, Altabrisa, Mérida, Yucatán.
Si tu rodilla truena pero no te duele, lo más probable es que no haya nada malo. Según una revisión sistemática publicada en el British Journal of Sports Medicine en 2025, el 36% de las personas sin dolor tienen ese mismo ruido en la rodilla: que truene la rodilla sin ningún otro síntoma es un hallazgo muy frecuente en gente completamente sana. Lo que cambia el cuadro no es el sonido en sí, sino lo que lo acompaña.
Por qué truena la rodilla — lo que está pasando ahí dentro
La rodilla es una articulación compleja: dos grandes huesos (fémur y tibia) y la rótula se deslizan entre sí cubiertos por cartílago, rodeados de líquido articular y sostenidos por ligamentos y tendones. Cuando te mueves, esas superficies se rozan, se deslizan y a veces producen ruido. Ese fenómeno se llama crepitación articular, pero a partir de aquí lo llamaremos como lo llamas tú: el tronido, el crujido o el sonido que hace la rodilla.
Lo importante es entender que el sonido por sí solo no diagnostica nada. La presencia o ausencia de otros síntomas —dolor, hinchazón, sensación de que la rodilla falla, bloqueo— es la información que realmente orienta.
Los dos sonidos distintos que nadie te explica
No todo tronido es igual. Hay dos tipos muy distintos y entender cuál es el tuyo ya da pistas:
1. El chasquido único y fuerte — el que suena como "tronarse los dedos"
Es un sonido aislado, fuerte, que ocurre una sola vez y luego no se repite de inmediato. Estudios de resonancia magnética en tiempo real, realizados en articulaciones de la mano, mostraron que este tipo de chasquido se produce por la formación repentina de una cavidad de gas dentro del líquido articular cuando dos superficies se separan con rapidez: las superficies resisten la separación hasta un punto crítico y luego se separan de golpe, creando esa cavidad. Ese mecanismo se denomina tribonucleación y explica por qué el sonido es tan fuerte y tan breve.
2. El roce fino y repetido al doblar la rodilla — el que suena cada vez que subes o bajas escaleras
Es continuo, suave o moderado, y aparece siempre que haces el mismo movimiento. Corresponde al deslizamiento de dos superficies cartilaginosas entre sí durante el movimiento articular. Distinguir el ruido fisiológico del patológico es el primer paso para orientar a quien consulta por esto. Y en mi consulta esa distinción no la marca lo fuerte que suene, sino si viene acompañado de algo más.
Cuándo el tronido NO importa
Este es el criterio clínico que en consulta usamos para tranquilizar o para estudiar más a fondo:
El ruido en la rodilla no es patológico cuando:
- ✅ No duele al truenar ni después
- ✅ La rodilla flexiona, extiende y gira igual que siempre
- ✅ No hay hinchazón ni inflamación visible
- ✅ No hay cambios de coloración en la piel alrededor
- ✅ No hay sensación de fallo, trancazo o bloqueo
- ✅ La función diaria no está limitada
Un ejemplo que ayuda a entenderlo: imagina un codo que truena pero que flexiona, extiende y rota sin dolor, sin deformidad, sin cambios de coloración. Eso no es patológico. El tronido simplemente refleja el sonido de dos superficies cartilaginosas deslizándose entre sí. Lo mismo aplica a la rodilla.
Si tu rodilla truena pero cumple todos los puntos de arriba, el sonido solo no es razón para preocuparte ni para dejar de moverte.
Qué síntomas acompañan al tronido y qué puede orientar cada uno
Los síntomas que más cambian el significado del ruido son cuatro: dolor, hinchazón, sensación de que la rodilla falla y bloqueo. La tabla los ordena y dice hacia dónde apunta cada uno; orienta, no diagnostica, y solo una valoración clínica puede determinar la causa real de cada caso.
| Lo que sientes además del ruido | Qué puede orientar (no diagnostica) |
|---|---|
| Tronido solo, sin nada más | Hallazgo frecuente en rodillas sanas; generalmente no requiere estudio urgente |
| Crujido + dolor al subir o bajar escaleras, o al estar mucho tiempo sentado | Puede orientar hacia la zona de la rótula (área patelofemoral) |
| Chasquido + hinchazón inmediata o en las horas siguientes | Amerita valoración; puede indicar lesión de tejidos blandos |
| Ruido + sensación de que la rodilla "falla" o "se va" | Sugiere posible inestabilidad; requiere exploración física |
| Tronido + bloqueo: la rodilla se queda "atorada" | Puede orientar hacia lesión meniscal; amerita valoración |
| Cualquier ruido que apareció tras un golpe o torcedura | Requiere valoración pronta, independientemente del dolor |
| Crujido progresivo + rigidez matutina + dolor crónico | Puede orientar hacia cambios degenerativos; valoración recomendada |
Esta tabla orienta según síntomas acompañantes. No reemplaza la exploración clínica ni el criterio del especialista.
Traumática vs. degenerativa: la bifurcación que tú mismo reconoces
Cuando el ruido sí viene con otros síntomas, lo primero que te preguntará el especialista es cómo empezó. Hay dos caminos muy distintos:
"Me torcí", "me caí", "apareció tras un golpe" El origen traumático suele ser claro en el tiempo: la rodilla sonaba normal, hubo un evento, y desde entonces algo cambió. En estos casos el ruido puede acompañarse de dolor inmediato, hinchazón y limitación del movimiento. La evaluación busca descartar lesión ligamentosa, meniscal u ósea.
"Empezó poco a poco", "llevo años oyéndolo", "fue gradual" El origen degenerativo es más insidioso. El cartílago que recubre las superficies articulares va perdiendo su textura lisa con el tiempo, y el deslizamiento ya no es tan silencioso. Aquí el ruido puede coexistir con rigidez matutina, molestia al esfuerzo prolongado o leve inflamación al final del día. Si quieres leer más sobre este camino, puedes revisar qué opciones existen cuando la artrosis de rodilla ya tiene tratamiento indicado.
Lo que la evidencia dice — y lo que no dice
Aquí es importante ser honestos, porque los estudios muestran algo matizado:
Lo que sí dice la evidencia: La crepitación de rodilla es muy frecuente en la población general —alrededor del 41% de las rodillas evaluadas en estudios— y en personas sin dolor la prevalencia ronda el 36%. Eso significa que más de uno de cada tres adultos sin ninguna molestia tiene ese ruido.
Lo que también dice (y que no conviene ignorar): Un estudio de cohorte publicado en Arthritis Care & Research encontró que, en personas sin artrosis sintomática, el crujido subjetivo de rodilla se asoció con mayor probabilidad de desarrollar artrosis sintomática con el tiempo. Pero el hallazgo importante es dónde se concentró ese riesgo: en quienes ya tenían cambios radiográficos de artrosis sin dolor previo, no en rodillas sin ningún cambio estructural. Ese grupo aportó el 26% de las observaciones y más del 75% de los casos que acabaron desarrollando artrosis con síntomas.
Por qué la radiografía separa dos situaciones distintas
Esto tiene una consecuencia práctica que conviene entender, porque explica por qué a veces pido una radiografía aunque el ruido parezca inofensivo.
La artrosis deja cambios visibles en la radiografía antes de dar síntomas. En sus etapas tempranas el paciente puede estar completamente asintomático y aun así tener esos cambios. Eso significa que el ruido y el dolor, por sí solos, no bastan para saber en qué situación está una rodilla:
| Qué siente el paciente | Qué muestra la radiografía | Cómo lo interpreto |
|---|---|---|
| Con síntomas (dolor, molestia) | Sin datos de artrosis | La rodilla es estructuralmente sana; el síntoma viene de otra cosa y ahí es donde hay que buscar |
| Sin síntomas (solo el ruido) | Con cambios de artrosis | Es la situación que merece seguimiento: artrosis temprana que todavía no da la cara |
La segunda fila es justo el grupo donde el estudio concentró el riesgo. No es motivo de alarma —tener cambios tempranos no significa que vayan a doler mañana, ni que haga falta hacer nada hoy— pero sí es la razón por la que la radiografía aporta información que el síntoma solo no da.
La conclusión honesta: el tronido por sí solo no diagnostica artrosis ni anuncia que algo va mal, y la mayoría de quienes lo tienen no van a necesitar nada. Pero tampoco es señal para ignorar un dolor que lo acompañe. La diferencia la marcan los síntomas que lo rodean y, cuando hace falta mirar más a fondo, lo que muestre la radiografía. Nunca el volumen del sonido.
Cómo se estudia cuando sí hace falta
Cuando el ruido viene con dolor, hinchazón, bloqueo o inestabilidad, la valoración sigue una secuencia lógica:
Exploración física: el especialista evalúa el rango de movimiento, palpa la articulación en busca de zonas dolorosas, y aplica maniobras específicas. Por ejemplo, la maniobra de McMurray y la prueba de Apley orientan hacia el menisco; la prueba de Lachman evalúa el ligamento cruzado anterior; la palpación de la rótula con flexión gradual orienta hacia el área patelofemoral. Si tienes dolor al caminar o bajar escaleras, esa información guía qué maniobras se realizan primero.
Radiografía: es el primer estudio de imagen en la mayoría de los casos. Permite evaluar el espacio articular, detectar cambios óseos y descartar fracturas. Es rápida, accesible y da información estructural importante.
Resonancia magnética: se valora cuando se sospecha lesión de partes blandas —menisco, ligamentos, cartílago— que la radiografía no muestra. No es el primer paso en todos los casos; el especialista decide según la exploración física y la historia clínica.
Qué se hace cuando hay un problema real
El manejo depende completamente de la causa identificada. En general, el camino sigue este orden:
-
Manejo conservador primero: fisioterapia, control de actividad física, modificación de hábitos que carguen la articulación. La mayoría de los cuadros dolorosos asociados a crepitación responden bien a este escalón.
-
Procedimientos mínimamente invasivos: si el manejo conservador no produce la respuesta esperada en un plazo razonable, se valoran opciones como infiltraciones o bloqueos articulares, siempre caso a caso.
-
Valoración quirúrgica: se plantea cuando hay una lesión estructural documentada —rotura meniscal significativa, lesión ligamentosa con inestabilidad, artrosis avanzada— que no responde al tratamiento conservador y limita la función. Los resultados varían según las condiciones clínicas individuales y la indicación se valora caso a caso.
Lo que no cambia en ningún escalón: el criterio de pasar al siguiente paso lo define la respuesta clínica, no el volumen del ruido que hace la rodilla.
Cuándo sí debes consultar — señales de alarma
Lleva tu caso a valoración si el tronido viene acompañado de cualquiera de estas señales:
- Dolor que acompaña al ruido, ya sea en el momento o después del movimiento
- Hinchazón de la rodilla, aunque sea leve o intermitente
- Sensación de que la rodilla "falla", "se va" o "no te sostiene"
- Bloqueo o trancazo: la rodilla se queda atorada en una posición y cuesta trabajo moverla
- El ruido apareció después de un golpe, caída o torcedura
- Limitación para doblar o estirar la rodilla por completo
- Rigidez que dura más de 30 minutos al levantarte
Ninguna de estas señales por sí sola confirma un diagnóstico, pero sí indican que la valoración clínica no puede esperar.
Si el ruido no trae nada más, no es razón para parar
Esto lo dice la evidencia también: la crepitación sin dolor no debería ser razón para modificar el ejercicio ni para dejar de moverse. Algunos estudios cualitativos reportan que, aunque la crepitación no suele ser una preocupación mayor para quienes la tienen, sí es un factor que lleva a algunas personas a modificar cómo se mueven. La mayoría no deja de hacer ejercicio, pero sí cambia la forma en que lo hace. Eso, según la misma evidencia, no debería ocurrir si el único síntoma es el ruido.
La orientación profesional ayuda: quienes reciben guía de un especialista sobre lo que significa su crepitación suelen sentirse más seguros para seguir ejercitándose en beneficio de su salud articular. Una rodilla que truena pero que flexiona, extiende y funciona igual es una rodilla que puede —y debe— seguir moviéndose.
Si además del ruido tienes dolor, la rodilla se hincha o sientes que te falla, anota desde cuándo te pasa y qué movimiento lo dispara, y escríbenos por WhatsApp para revisar tu caso en una valoración. En el consultorio evaluamos el contexto completo —no solo el sonido— para orientarte de forma precisa.
Referencias
-
Couch JL, King MG, De Oliveira Silva D, et al.. Noisy knees - knee crepitus prevalence and association with structural pathology: a systematic review and meta-analysis.. British Journal of Sports Medicine. 2025;59(2):126-132.
-
Lo GH, Strayhorn MT, Driban JB, et al.. Subjective Crepitus as a Risk Factor for Incident Symptomatic Knee Osteoarthritis: Data From the Osteoarthritis Initiative.. Arthritis Care & Research. 2018;70(1):53-60.
-
Kawchuk GN, Fryer J, Jaremko JL, et al.. Real-time visualization of joint cavitation.. PLoS One. 2015;10(4):e0119470.
-
Song SJ, Park CH, Liang H, Kim SJ. Noise around the Knee.. Clinics in Orthopedic Surgery. 2018;10(1):1-8.
-
Crema MD, Guermazi A, Sayre EC, et al.. The association of magnetic resonance imaging (MRI)-detected structural pathology of the knee with crepitus in a population-based cohort with knee pain: the MoDEKO study.. Osteoarthritis and Cartilage. 2011;19(12):1429-32.
-
Drum EE, Kovats A, Jones MD, et al.. Creaky knees: Is there a reason for concern? A qualitative study of the perspectives of people with knee crepitus.. Musculoskeletal Care. 2023;21(4):1114-1124.
-
de Oliveira Silva D, Barton C, Crossley K, et al.. Implications of knee crepitus to the overall clinical presentation of women with and without patellofemoral pain.. Physical Therapy in Sport. 2018;33:89-95.
Las referencias listadas respaldan las afirmaciones clínicas de este artículo y no constituyen una revisión bibliográfica exhaustiva. La valoración médica individualizada la realiza exclusivamente el especialista en consultorio.
La comparación entre tratamientos tiene propósito informativo. La decisión sobre cuál opción es más adecuada para su caso debe ser evaluada por el especialista con base en sus estudios y condiciones individuales. No todos los pacientes son candidatos a todas las opciones descritas.
Los datos numéricos citados corresponden a estudios clínicos con poblaciones específicas. Su respuesta individual puede variar. El especialista valora los predictores de éxito aplicables a su caso durante la consulta.
La información contenida en este artículo es de carácter informativo y educativo. No sustituye una valoración médica presencial. Cada caso es único y requiere evaluación individualizada por un especialista.
Dr. Rey Armando Cárdenas Acuña — Cirujano Ortopedista especializado en cadera, rodilla y hombro. Escuela Médico Militar. Más de 20 años de experiencia. Cédula Profesional 2930543, Cédula de Especialidad 6075243. Consultorio en Torre Cenit Medical Center, Piso PH, Consultorio 1114, Altabrisa, Mérida, Yucatán.
Agenda una valoración por WhatsApp al 999-635-9889 o en radiofrecuenciaarticular.com.mx.
Etiquetas

