Autoría verificada — Dr. Rey Armando Cárdenas Acuña
Cirujano Ortopedista · Escuela Médico Militar · 20+ años de experiencia clínica. Cédula Profesional 2930543 · Cédula de Especialidad en Ortopedia 6075243. Consultorios en Hospital Star Médica Mérida y Torre Cenit Medical Center, Altabrisa, Mérida, Yucatán.
Si te duele la parte de afuera de la cadera —ese hueso que se palpa a un lado— y no te deja dormir de ese lado, lo más frecuente es que el problema esté en los tendones que rodean ese hueso, no dentro de la articulación. Qué tendones sean, desde cuándo duele y qué movimiento lo dispara marcan el camino a seguir.
¿Qué hay ahí por fuera? El hueso, los tendones y la bolsita que todos culpan
A un lado de la cadera hay una prominencia ósea que puedes palpar tú mismo: se llama trocánter mayor. Ahí se insertan dos tendones importantes —los del glúteo medio y el glúteo menor— que son los que te permiten separar la pierna y estabilizarte cada vez que caminas o subes un escalón.
Sobre esos tendones existe una pequeña almohadilla llamada bursa (bolsa), que en condiciones normales amortigua el roce.
Cuando algo falla en esa zona, el dolor aparece justo ahí: en la cara lateral de la cadera, no adentro.

Por qué "bursitis" suele ser un nombre incompleto. Durante años se llamó a este cuadro "bursitis trocantérica" porque se asumía que la inflamación de esa bolsita era la culpable. La evidencia más reciente apunta a otro protagonista: en un estudio con ultrasonido de más de 800 pacientes con dolor en esa zona, el 79.8% no tenía bursitis. La causa más frecuente son los propios tendones del glúteo medio y glúteo menor. Tu médico puede referirse a todo esto como síndrome doloroso del trocánter mayor —ese es el nombre clínico que abarca las distintas estructuras involucradas— pero hoy sabemos que la tendinopatía glútea es la fuente principal del dolor lateral de cadera.

¿Por qué duele justo al dormir de ese lado?
Cuando te acuestas sobre el lado afectado, el peso de tu cuerpo presiona directamente el trocánter contra los tendones del glúteo, comprimiéndolos contra ese hueso prominente. Es esa compresión repetida lo que enciende el dolor.

Lo que muchas personas no esperan: también puede doler al acostarse del lado contrario. ¿Por qué? Porque si la pierna de arriba cae hacia adelante y cruza la línea media, el tendón del glúteo queda estirado y comprimido en ángulo —y eso también irrita la zona, aunque no estés apoyando sobre ella. Por eso a veces colocar una almohada entre las rodillas al dormir ayuda a mantener la pierna en posición neutra y reducir esa tensión, aunque conviene que un especialista confirme que esto aplica a tu situación particular.
Síntomas que suelen acompañar este tipo de dolor
En consulta, las personas con este problema suelen describir algunas de estas molestias:
- No me deja dormir de ese lado — el dolor aparece a los pocos minutos de apoyar la cadera.
- Me despierta al voltearme — cualquier cambio de posición durante la noche lo reactiva.
- Me duele al ponerme de pie después de estar sentado — levantarse de una silla o del coche puede ser el momento más agudo.
- Al subir escaleras — especialmente al subir escalones con esa pierna.
- Al cruzar la pierna — poner una pierna sobre la otra estira los tendones y comprime la bursa.
- Me duele al tocarme el hueso de un lado — la zona es sensible a la palpación directa sobre el trocánter.
- Cojera leve al caminar — porque la musculatura abductora está trabajando con dolor.
¿Es la cadera por fuera, la articulación o la columna?
Esta es la pregunta clave, porque estos tres cuadros se confunden con frecuencia —incluso entre especialistas. La tabla siguiente orienta, pero no diagnostica: solo una valoración clínica puede distinguirlos con certeza.
| Dónde duele | Qué lo dispara | Posible origen |
|---|---|---|
| Cara lateral de la cadera, hueso que se palpa a un lado | Dormir de ese lado, cruzar la pierna, subir escaleras, levantarse de una silla | Tendinopatía glútea / síndrome doloroso del trocánter mayor |
| Ingle o cara anterior del muslo; rigidez al arrancar por la mañana | Rotar la pierna, ponerse los calcetines, caminar mucho | Artrosis de cadera — ver artrosis de cadera (coxartrosis) |
| Dolor que baja por la pierna con hormigueo, entumecimiento o sensación eléctrica | Estar de pie mucho tiempo, ciertos movimientos de la columna | Dolor referido desde la columna lumbar (puede imitar una compresión nerviosa) |
Esta tabla orienta y no diagnostica. Si tienes dolor de ingle junto con el dolor lateral, o si el dolor baja por la pierna con hormigueo, es importante que un especialista descarte otras causas —incluyendo la columna— antes de concluir qué estructura está implicada.
Un detalle que vale la pena subrayar: el dolor de ingle es poco común en la tendinopatía glútea, y cuando aparece obliga a buscar otra causa. Además, el síndrome doloroso del trocánter mayor puede imitar los síntomas de una compresión de raíz nerviosa lumbar, y tanto el médico general como el especialista pueden pasarlo por alto cuando el paciente llega a valorarse por dolor de espalda baja. Si tu dolor no encaja claramente en una sola columna de la tabla, el siguiente paso es revisar otras causas de dolor de cadera según dónde duele para tener el panorama completo.
¿Fue un golpe o llegó solo?
La gran mayoría de los casos llega sin un accidente claro de por medio:
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Degenerativa o de sobrecarga ("empezó poco a poco"): Es la forma más frecuente. No hay un evento preciso que lo desencadenara; simplemente fue apareciendo con el tiempo.
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Traumática ("me caí de lado / golpe directo"): Una caída sobre la cadera o un golpe directo en esa zona puede dañar los tendones o la bursa de forma aguda. En este caso el dolor aparece de inmediato o en las horas siguientes al evento.
¿A quién le pasa con más frecuencia? La evidencia epidemiológica señala que este cuadro es considerablemente más frecuente en mujeres que en hombres. Se estima que lo padece una de cada cuatro mujeres mayores de 50 años. Esto no significa que los hombres no lo tengan, pero la diferencia es notable, y vale la pena tenerlo en cuenta.
Cómo se estudia en consulta
El punto de partida es la exploración física, no la imagen. Las pruebas que más información aportan para orientar el diagnóstico incluyen:
- Palpación del trocánter mayor — reproducir el dolor al presionar ese hueso lateral es uno de los hallazgos más informativos.
- Prueba FABER (o de Patrick) — se lleva la cadera a una posición específica para valorar si el dolor se reproduce.
- Abducción contra resistencia — empujar la pierna hacia afuera contra resistencia mientras el especialista la frena; si los tendones están comprometidos, duele o hay debilidad.
- Apoyo en una sola pierna durante 30 segundos — mantenerse de pie sobre la pierna afectada: valora la capacidad de los abductores y puede reproducir el dolor o revelar inestabilidad.
- Revisión de la columna lumbar y la articulación de la cadera — para descartar que el dolor venga de otro lado.
¿Y las imágenes? El ultrasonido y la resonancia magnética pueden ayudar a ver el estado de los tendones y la bursa, pero tienen una limitación importante: los cambios en el tendón aparecen también en personas que no tienen ningún dolor. De hecho, prácticamente todas las mujeres con síntomas y el 88% de las que no tenían dolor mostraron cambios en el tendón glúteo en resonancia. Esto significa que una imagen con alteraciones no confirma por sí sola que ahí está el problema: la presentación clínica —lo que describes tú y lo que encuentra el especialista en la exploración— es la que guía el tratamiento.
Qué se intenta primero y cuándo se considera algo más
Primer escalón: educación sobre la carga y ejercicio dirigido
La base del tratamiento conservador es entender cómo se carga el tendón y modificar los hábitos que lo irritan (postura al dormir, cómo te sientas, cómo subes escaleras), combinado con un programa de ejercicio dirigido a los músculos abductores. Un punto que la evidencia reciente pone de relieve:
En el ensayo clínico LEAP (BMJ, 2018), los participantes que siguieron un programa de educación sobre la carga más ejercicio reportaron mayor mejoría global y menor intensidad de dolor que quienes recibieron una inyección de corticoide, medido a las 8 semanas del estudio. A las 52 semanas del seguimiento en ese mismo estudio, el grupo de educación más ejercicio mostró mejor mejoría global que el grupo de inyección, aunque no hubo diferencia estadísticamente significativa en la intensidad del dolor entre ambos. Estos son resultados de una investigación con condiciones controladas; los resultados individuales varían según las características clínicas de cada persona.
En cuanto al tipo de ejercicio, un ensayo aleatorizado de 2025 encontró que los ejercicios de control motor no fueron superiores a los ejercicios generales para reducir el dolor en mujeres con este síndrome. Esto sugiere que el tipo específico de ejercicio importa menos que hacerlo de forma sostenida y adecuada a tu situación; las preferencias del paciente pueden orientar la elección.
Sobre la postura al dormir: dormir con una almohada entre las rodillas para evitar que la pierna caiga hacia adelante, y evitar cruzar la pierna durante el día, son parte de la educación sobre la carga —no promesas de alivio, sino medidas que buscan reducir la compresión del tendón mientras avanza el proceso de recuperación. Conviene consultarlas con tu especialista.
Segundo escalón: valoración individualizada
Si el manejo conservador sostenido no ha dado los resultados esperados, el especialista valora opciones adicionales. La inyección de corticoide, por ejemplo, suele dar buenos resultados al principio, pero su beneficio disminuye a mediano plazo y, a largo plazo, no es mejor que esperar y observar. Esto no significa que sea inútil en todos los casos, pero la decisión se toma de manera individualizada, no como primer paso.
Cirugía: solo para casos específicos
La intervención quirúrgica se reserva para roturas completas o parciales del tendón glúteo que no han respondido al manejo conservador. La evidencia sobre los resultados quirúrgicos en este contexto es todavía limitada. La indicación se valora caso a caso, y los resultados varían según las condiciones clínicas individuales.
Cuándo conviene consultar sin esperar más
Algunas señales que indican que conviene buscar valoración pronto, sin esperar a ver si pasa solo:
- Dolor tras una caída de lado con dificultad para apoyar o caminar — puede haber una lesión estructural que requiere descarte urgente.
- Dolor en la ingle o dolor que baja por la pierna con hormigueo, entumecimiento o debilidad — obliga a descartar artrosis de cadera o un problema de columna.
- Cojera o debilidad notable al caminar — puede indicar compromiso de la musculatura abductora.
- Fiebre o dolor que no cede ni en reposo — son señales de alarma que requieren atención.
- Dolor que persiste a pesar de haber seguido un manejo conservador sostenido — si ya intentaste reposo, modificación de actividades y ejercicio sin una respuesta satisfactoria, es momento de una valoración especializada.
Si tu dolor es lateral —ese hueso de afuera— pero también tienes dolor en la ingle o que baja por la pierna, la valoración del dolor de cadera en Mérida es el punto de partida para descartar que haya más de un problema implicado.
Si la cadera te duele por fuera al acostarte de ese lado, anota desde cuándo, qué lo dispara (dormir de ese lado, escaleras, cruzar la pierna) y si también duele la ingle o el dolor baja por la pierna. Con esa información es mucho más fácil orientar la valoración desde el inicio. Escríbenos por WhatsApp para revisar tu caso.
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Las referencias listadas respaldan las afirmaciones clínicas de este artículo y no constituyen una revisión bibliográfica exhaustiva. La valoración médica individualizada la realiza exclusivamente el especialista en consultorio.
La comparación entre tratamientos tiene propósito informativo. La decisión sobre cuál opción es más adecuada para su caso debe ser evaluada por el especialista con base en sus estudios y condiciones individuales. No todos los pacientes son candidatos a todas las opciones descritas.
Los datos numéricos citados corresponden a estudios clínicos con poblaciones específicas. Su respuesta individual puede variar. En consulta se revisan su caso, sus estudios y sus expectativas para explicarle qué opciones aplican y qué puede esperar de cada una.
La información aquí presentada no sustituye una consulta médica. Los resultados de cualquier procedimiento pueden variar según las características individuales de cada paciente, la técnica utilizada y las condiciones clínicas específicas.
Dr. Rey Armando Cárdenas Acuña — Cirujano Ortopedista especializado en cadera, rodilla y hombro. Escuela Médico Militar. Más de 20 años de experiencia. Cédula Profesional 2930543, Cédula de Especialidad 6075243. Consultorios en Hospital Star Médica Mérida (Piso 7, Consultorio 728) y Torre Cenit Medical Center (Piso PH, Consultorio 1114), Altabrisa, Mérida, Yucatán.
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